Los antojos como las galletas, los chocolates, los pasteles, el frapuccino con crema batida, las papas fritas, los cacahuates, las golosinas, el helado, las frituras, las pizzas, etc. no son el problema, solamente constituyen la punta del iceberg, la pregunta es ¿qué es lo que está debajo del agua?…
Nuestro cuerpo es una máquina perfecta y como tal, nunca falla, cuando detecta que algo no está funcionando bien, emite señales para que hagas algo y se mantenga el balance. Si te tardas mucho en escuchar esos mensajes, esas señales se manifestarán fuerte y abruptamente como sucede cuando sientes ansiedad por ciertos alimentos.
La ansiedad por la comida justamente es la manera que tu cuerpo tiene para enviarte el mensaje de que es prioritario mantener el balance, por lo que aprender a escuchar a tu cuerpo es esencial. Mucha gente ve a la ansiedad por los antojos como una debilidad o falta de disciplina para mantener el control frente a ciertos alimentos, pero como veremos, nada está más alejado de la verdad.